bitácora semanal · entrega 5 · los cinco tiempos del camión
2 h 34 min en el patio, pero no todas son nuestras: los cinco tiempos de un camión
Cronos parte el tiempo de cada camión en cinco tramos y califica a la bodega solo por los suyos: 1 h 47 min de mediana en entradas contra una meta de 45.
- Cronos parte el tiempo de cada camión en cinco tramos que suman el total al minuto.
- A la bodega solo se le califican tres: esperando puerta, en puerta y papeles. Lo de antes de la cita y después de terminar es del transportista.
- Sin cita, todo cuenta para nosotros: en la duda, el minuto es nuestro.
- Con 30 días reales seguimos en rojo contra la meta de 45 minutos, pero ya sabemos dónde: esperando puerta y papeles.
En cualquier bodega hay una discusión que nunca termina: el transportista dice que lo tuvimos tres horas en el patio y nosotros decimos que llegó antes de su cita, que se quedó comiendo después de cargar y que la tardanza no es nuestra. Los dos tienen algo de razón. Y mientras nadie pueda separar los minutos, la discusión se gana a gritos.
Esta semana quiero contar cómo lo resolvimos en Silodisa AI con Cronos, el agente que mide cada camión. Su trabajo no es decir cuánto tardó un camión. Es decir de quién es cada minuto.
Un camión, cinco relojes
El sistema de bodega ya guardaba las horas de cada camión: cuándo llegó, cuándo entró a la puerta, cuándo empezó y terminó de cargar o descargar, cuándo estuvieron listos los papeles y cuándo salió. Con esas horas, Cronos parte el tiempo total en cinco tramos, en orden y sin huecos:
- Llegó antes de su cita. Si la cita era a las 10:00 y el camión llegó a las 9:00, esa hora es del transportista.
- Esperando puerta. Desde que le toca a la bodega hasta que el camión entra a la puerta. Es nuestro.
- En puerta: carga o descarga. Nuestro.
- Papeles. Solo en salidas: desde que termina la carga hasta que los documentos quedan listos. También nuestro.
- Se quedó después de terminar. Desde que la bodega terminó hasta que el chofer se va. Del transportista.
La suma de los cinco da exactamente el tiempo total en instalaciones, al minuto. Eso lo revisa un vigilante cada vez que la pantalla lee datos: si un día las partes no suman el total, aparece un aviso arriba de la pantalla.
El tiempo de la bodega es la suma de los tramos 2, 3 y 4. Y es lo único que se califica. El total se sigue mostrando, pero como referencia.
Cuándo empieza a correr nuestro reloj
La regla más importante es cuándo empieza a contar la bodega. Quedó así:
- Si el camión llegó antes de su cita, el reloj empieza a la hora de la cita. Pero si lo metimos a la puerta antes de esa hora, empieza cuando entró. Lo que adelantamos cuenta a nuestro favor, nunca en contra.
- Si llegó a tiempo o tarde, el reloj empieza cuando llegó.
- Si no tiene cita, empieza cuando llegó. Todo cuenta para nosotros.
Ese último punto lo decidimos a propósito. Si una cita viene vacía, a las 00:00 en punto o a más de 24 horas de la llegada, la tratamos como «sin cita». Es lo prudente: en la duda, el minuto es nuestro. Prefiero un número que nos castigue de más a uno que nos regale tiempo.
Lo que salió con 30 días reales
Del 28 de agosto al 26 de septiembre, la bodega atendió 292 camiones de entrada y 318 de salida. Los números quedaron así:
- Entradas: tiempo total en instalaciones, 2 h 13 min de mediana. Tiempo de la bodega, 1 h 47 min.
- Salidas: tiempo total, 2 h 34 min. Tiempo de la bodega, 1 h 39 min.
- En salidas, los camiones llegaron en promedio 46 minutos antes de su cita.
La meta que nos pusimos es 45 minutos de tiempo de la bodega para descargar o cargar un camión. Ahí estamos todavía en rojo, y lejos: 62 de 292 entradas y 36 de 318 salidas quedaron dentro de la meta. No lo escondo: es uno de los números que más trabajo nos va a costar.
Pero ahora sé dónde está el problema. En entradas, casi todo el tiempo de la bodega es esperando puerta: el camión ya está en el patio, le toca a la bodega y no tiene puerta. En salidas pesan dos cosas: esperando puerta y papeles. Ninguna de las dos se arregla con montacargas más rápidos. Se arreglan asignando puertas antes y cerrando documentos mientras se carga.
Un camión, desarmado
Un ejemplo real. La entrada con la DT 1730626 tardó 51 minutos: 12 en el patio, 1 de espera en la puerta, 17 de descarga y 21 de cierre, con un solo montacargas. La descarga, que es lo que todos imaginamos cuando hablamos de «tiempo del camión», fue la tercera parte. El resto fue esperar y papeles.
Por eso Cronos no solo da un número. En la pantalla hay una barra por camión con los cinco tramos en su color: gris lo del transportista, color lo de la bodega, con una línea punteada en la cita y otra en la meta. Se ordenan, de entrada, por los que más tiempo de bodega tuvieron.
Y en el patio, en vivo, cada camión que está dentro tiene su reloj: verde hasta los 45 minutos, amarillo hasta los 60 y rojo después. Si llegó antes de su cita, el reloj dice «antes de su cita» y no tiene color. Si ya terminamos, dice «terminado, esperando que salga el chofer». Así nadie se pone nervioso por un minuto que no es suyo.
Lo que no sabemos (y lo decimos)
Medir bien también es confesar lo que falta:
- Todas las horas se capturan a mano y al minuto. El 100 % tiene cero segundos. Nos sirven, pero no son un reloj automático.
- El sistema no guarda a qué hora se asignó la puerta. Sabemos qué puerta, no cuándo.
- En entradas no se registra cuándo se entregan los papeles sellados. Por eso ahí el reloj termina al fin de la descarga.
- Las horas no siempre cuadran. En 30 días, 7 de 604 camiones tenían una hora antes que la anterior. Un caso: descarga hasta las 14:53 y salida a las 14:51. Esos camiones dicen «no cuadra» y no se califican. Nunca se calcula con horas que no cuadran, y nunca se inventa una.
Cuando falta el inicio o el fin de una carga, Cronos lo estima con el escaneo de las tarimas (la mediana es de 36 escaneos por camión), solo si cae entre la llegada y la salida, y en pantalla dice «estimada». En esos 30 días no hizo falta ni una vez.
Y como en todo lo demás, un auditor independiente rehízo la cuenta por su lado, sin leer el código: 1,238 de 1,238 números iguales.
Lo que hace Cronos con eso
Cronos no recomienda rentar montacargas. Ese fue un acuerdo desde el principio: en 30 días, 547 camiones se atendieron con un montacargas y solo 4 con dos, nunca al mismo tiempo. El cuello de botella no es el equipo.
Lo que sí hace, todos los días, es poner en «¿Qué hago hoy?» la sugerencia que más pesa: si la mediana de «esperando puerta» pasa de 20 minutos, dice cuáles son las dos horas del día con más camiones; si muchas salidas tuvieron su mercancía surtida al stage después de que llegó el camión, lo marca como «mercancía no lista». Y si 30 % o más del tiempo total fue del transportista, deja un aviso informativo para platicar con la línea, con datos y sin pleito.
Por qué esto importa
BIEN y a Tiempo no se mide con el reloj del transportista ni con el nuestro. Se mide con el reloj correcto para cada minuto. Cuando separas los minutos, la conversación con el cliente y con la línea cambia: ya no es «ustedes tardan» contra «ustedes llegan temprano». Es «estos 25 minutos esperando puerta son nuestros y los vamos a bajar».
Seguimos en rojo en tiempos de camión. Pero por primera vez el rojo tiene nombre y apellido: esperando puerta y papeles.
¿En tu operación quién se queda con el minuto en que el camión llegó antes de su cita? Me encantaría saber cómo lo cuentan. Escríbeme.
Miguel Marengo Canales · Silodisa
Comentarios
comentarios · contesto cada uno. Si no estás de acuerdo, mejor: dilo con números.